Vaticano investiga «milagro» ocurrido en Los Ángeles

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El equipo de la Santa Sede, busca determinar si lo ocurrido en el Hospital Víctor Ríos Ruiz de Los Ángeles es o no consecuencia de un hecho inexplicable para las leyes terrenales.
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Si usted no es una persona de fe, probablemente este reportaje no le dirá nada, sin embargo, para quienes profesan la religión católica, la ocurrencia de milagros, son una muestra de la intervención divina, que no es explicable por las leyes naturales, tal como indica la siguiente historia.

Desde enero de 2018 que el Vaticano se encuentra realizando una investigación por un hecho ocurrido al interior del Hospital Víctor Ríos Ruiz de Los Ángeles, en donde una mujer del sector rural, salvó milagrosamente durante una intervención quirúrgica, tras un accidente al interior de la sala de operaciones que la dejó literalmente, con una posibilidad en 10 mil millones de sobrevivir. Esto debido a que por error, el equipo médico rompió su arteria aorta y dejó a la paciente en una situación crítica.

Quien conoce la historia y se ha encargado de coordinar investigación de la Santa Sede en el complejo asistencial es el doctor Fernando Vergara, quien a pesar de su extensa agenda de actividades, hizo un alto para contarnos detalles de este hecho «sobrenatural». Nos comenta que el sacerdote de Verona, Tizziano Bonomi y su equipo han visitado el recinto para entrevistarse con los médicos y profesionales que participaron de la cirugía.

«El año 2013, se intervenía aquí una mujer de una operación de vesícula biliar. La operó un equipo quirúrgico bastante experimentado por vía laparoscópica y durante el procedimiento sufrió un accidente quirúrgico, una complicación de la técnica que provocó que se lesionara la arteria aorta, lo cual es un complejo desastre en cirugía».

Ante esto, añadió que «el médico que la operaba, convirtió la cirugía laparoscópica (intervención mínimamente invasiva) en una abierta, para ver qué gravedad tenía lo ocurrido. Ahí se encontró con un severo daño en la aorta, que es la principal arteria del organismo, la cual lleva la sangre desde el corazón a todo el cuerpo».

Frente a esto, el facultativo, quien no tenía especialización en procedimientos vasculares, trató de reparar el daño ocasionado, hizo lo que pudo, pero no tuvo éxito. El tiempo corría y la necesidad de contar con un especialista marcaba el espacio entre la vida y la muerte, pero lamentablemente, «en ese momento en este hospital no había médicos vasculares. Hoy día tenemos tres, pero en ese tiempo no existía».

Ante la situación, el equipo médico del Hospital de Los Ángeles empezó a buscar un facultativo con dicha especialidad en recintos de salud cercanos, encontrando un médico en el Hospital Higueras de Talcahuano. Pasaron varias horas antes de esto y la condición de la paciente era cada vez peor.

Aquí se empiezan a dar una serie de situaciones fuera de lo común. Mientras en la sala de operaciones intentan por todos los medios mantener con vida a la mujer de cerca de 60 años, el nieto, quien estaba a poco de convertirse en sacerdote, decide encomendar la salud de su abuela a la beata Vicenta María Poloni , lo cual para muchos puede explicar lo que comenzó a ocurrir desde ese minuto.

«El doctor Luis Urrea Correa fue contactado y en primer lugar, él tuvo la decisión y la voluntad de venir hasta Los Ángeles. Luego tenía que conseguir la autorización que le permitiera liberarlo del turno para que viniera, situación que no sucede a menudo. Consiguió la autorización y por si eso fuera poco, había un nuevo problema: él no tenía auto disponible en ese minuto».

Nos comenta que en estos casos, lo mínimo que una persona solicita es el traslado, pero no fue así. «Pese a la lluvia, el doctor Urrea se vino en una moto de noche, consiguió rápidamente una prótesis más o menos a la pasada de lo que iba a necesitar y llegó aquí como 6 horas después que se había iniciado la cirugía». 

Cuando el facultativo ingresó a la sala de operaciones, se encontró con un panorama prácticamente imposible de sortear. Durante el tiempo que pasó la mujer en el pabellón, tenía «la aorta clampeada tanto proximal como distal, tampoco había flujo de sangre ahí, tuvo que hacerse por colaterales probablemente la irrigación hacia sus extremidades y también sufrió un daño enorme a los riñones».

Lamentablemente, la prótesis que trajo el médico de Talcahuano, no era la más adecuada, pero la única que podría permitir – quizás – salvar su vida.

Sin embargo, después de una larga cirugía, la paciente comenzó con serias complicaciones, pero el nieto siguió pidiendo a Vicenta María Poloni que salve a su abuela.

En ese momento, con un gran asombro, «tanto así que se está investigando que esto sea un milagro, la mujer sorteo todas las dificultades, que realmente fueron muy grandes y graves desde el punto de vista quirúrgico. Tuvo insuficiencia renal, tuvo sepsis (enfermedad considerablemente grave que ocurre cuando el cuerpo tiene una abrumadora respuesta inmunitaria a una infección bacteriana), que estaba en la zona abdominal donde se ubicó la prótesis que reemplazó el pedazo de la arteria aorta. Eso en cualquier circunstancia, significa que no se sana jamás, porque una prótesis no se defiende de las infecciones. La mujer estaba condenada a morir, sin embargo, pese a la infección, la prótesis no se contaminó y luego salió de un momento a otro de la insuficiencia renal, de la falla multisistémica y hoy día está en su casa viviendo feliz de la vida, haciendo todas sus labores».

La mujer, según relata Vergara quedó sin secuela alguna y el equipo médico hasta ahora, no tiene una respuesta que permita aclarar con certeza qué ocurrió esa jornada en el hospital angelino.

El doctor Vergara sostiene que desde el punto de vista médico, «la verdad es que es una serie de casualidades que son tan extraordinarias que uno no podría decir que pasan, ya que habitualmente en estos casos las personas se mueren. Si se le infecta la prótesis, entonces no hay ninguna posibilidad que intentar cambiarla y eso ya es un riesgo enorme. La insuficiencia renal por la cual los riñones fallaron, porque no tuvieron sangre 6 horas, se recuperaron, la mujer se recuperó de la infección y hoy tiene una vida normal, es totalmente extraordinario».

Respecto a cómo lo ha tomado el cuerpo médico del recinto, el doctor asegura que «depende de la posición de cada uno, el cirujano que la operó es muy creyente, por lo que él se lo explica por un milagro, es decir, una fuerza divina que intervino y cambió el curso de los hechos. Hay otros que son más escépticos y lo miran con mayor reticencia, pero la verdad que cualquier persona, independiente de su filosofía de vida, lleva esta situación a las probabilidades de salir con vida, es una en 10 mil millones, es decir, casi no existen, por lo tanto es de suponer que habrá otras fuerzas que influyeron».

Cabe señalar que el proceso que desarrolla la Iglesia Católica es bastante riguroso y puede tomar meses e incluso años en su investigación, ya que se somete a una especie de juicio cada una de las evidencias y se busca determinar si es posible que algo divino inexplicable para las leyes terrenales, pueda haber acontecido.

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1 Comentario

  1. En relación al Dr. Luis Rodrigo Urrea Correa, quería comentar que lo conozco ,es más me opero de una hernia inguinal, es una persona excepcional y como medico una eminencia, sus pacientes lo adoran y tiene una mística increíble, tal como dice el relato anterior, aceptar venir de Concepción,de noche, en moto y lloviendo,para salvar una vida ,demuestra la calidad de ser humano que es, que gran ejemplo para la medicina, espero que estos hechos sean realmente destacados ya que el colegio medico le haga un reconocimiento al dr. Urrea, ademas hace mucha falta en nuestro país mas noticias positivas y menos de corte delictuales.

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