La mañana del domingo, se descubrió un nuevo robo en los locales ubicados en la avenida Ricardo Vicuña, en el centro de Los Ángeles. Este se ha transformado en un punto que ha sido objeto de varios actos delictivos en las últimas semanas. Cerca de las 11:00 de la mañana, Erika Alvares, dueña del local «Erika Bazarte», recibió una llamada de la encargada del sistema de alarmas, quien alertó a Carabineros mientras ella se dirigía al lugar.
«Cuando llegué, no vi nada a simple vista, pero la alarma no estaba sonando, ya que la encargada de seguridad la detuvo debido a que estaba activada. Una vez dentro del local, no había signos de forcejeo ni objetos rotos, y parecía que no se había robado nada», detalló Erika a El Contraste. «Sin embargo, una vez adentro, noté que faltaban varios artículos, mercadería y una bolsa con insumos y exhibidores que había dejado allí por la tarde», agregó.
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Esto indica que el delincuente que ingresó tuvo suficiente tiempo antes de que sonara la alarma para revisar y llevarse todo lo que pudo. Incluso cerró la puerta al irse como si nada hubiera ocurrido. Es importante señalar que este robo sigue el mismo modus operandi que el ocurrido el pasado jueves, cuando ingresaron de la misma manera a otro local del sector.
«La pérdida asciende a aproximadamente $600.000 pesos, sin contar el tiempo de trabajo, ya que la mayoría de los productos son hechos a mano», explicó la dueña del local. En cuanto a los responsables de estos actos delictivos, Erika cree que podrían ser personas que utilizan los pasillos abiertos como refugio o un lugar para dormir durante las noches.
«En mi opinión personal, creo que son las personas que duermen ahí. Aunque algunas de ellas son buenas y nos protegen, otras son delincuentes que todo el mundo sabe que están involucrados en problemas legales. Cada vez que aparecen, ocurren robos y luego desaparecen. Después vuelven y vuelven a haber robos», agregó.
«Por eso creo que son las personas que duermen aquí. De hecho, hoy había otra carpa al lado con uno de estos individuos, y como son personas en situación de calle, no se les puede tocar», cerró.
La situación es complicada para todos los locatarios, quienes han sufrido y temen por la seguridad de ellos y sus productos. Actualmente, Carabineros está llevando a cabo una investigación, revisando las cámaras cercanas y buscando posibles pruebas.
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