En un golpe muy duro para el Presidente Gabriel Boric, el Ministro de Desarrollo Social, Giorgio Jackson, ha presentado su renuncia al cargo en medio de una encrucijada política que amenaza con sacudir los cimientos del gobierno: El caso convenios. La dimisión de Jackson llega en un momento crucial para la administración del Presidente Gabriel Boric, cuando la oposición había colocado su mira en el ministro y el Partido Republicano había amenazado con una acusación constitucional en su contra.

El detonante para esta controversia fue la vinculación indirecta que hizo la ciudadanía de Jackson con el caso de los convenios y la organización «Democracia Viva». A pesar de no haber tenido una implicación directa en las prácticas irregulares de transferencia de fondos gubernamentales a fundaciones, la presencia de militantes de su partido, Revolución Democrática, en el escándalo fue suficiente para salpicar su reputación. Esta mancha en su historial comprometió su capacidad para llevar adelante la agencia del gobierno, especialmente en el contexto del inminente Pacto Fiscal que requiere una imagen de integridad y responsabilidad.

Una dura oposición contra Giorgio Jackson

La oposición política no desaprovechó la oportunidad de aprovechar esta situación delicada. Aprovechando la creciente presión pública y el descontento generalizado, emplazaron al Presidente Boric para remover a Jackson de su cargo. Las tensiones llegaron a su punto álgido cuando la derecha apoyó la eventual acusación constitucional en contra del Secretario de Estado. Esta amenaza pendía como una nube oscura sobre el gobierno, generando incertidumbre y desviando la atención de los asuntos esenciales que el gobierno esperaba abordar.

La renuncia de Giorgio Jackson no solo marca el fin de su tiempo al frente del Ministerio de Desarrollo Social, sino que también arroja sombras sobre su relación cercana con el Presidente Boric. La historia compartida entre ambos, así como la percepción de que Jackson contribuyó de manera significativa a la elección de Boric a la presidencia, convierten esta separación en una pérdida sensible. La labor compleja que Jackson había desempeñado, colaborando con diversos sectores políticos, incluido su propio partido, así como con el Partido Socialista, se ve ahora ensombrecida por la controversia que rodea su salida.

Ahora, el gobierno enfrentará el desafío crucial en la búsqueda de un reemplazo adecuado para el cargo de Ministro de Desarrollo Social. Este nombramiento no solo deberá abordar las necesidades y demandas sociales, sino también restaurar la confianza pública en un momento en que esta confianza ha sido erosionada.

Se espera que dentro de la jornada, el Gobierno se refiera a esta situación.

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