Los Ángeles vive por estos días la situación más crítica desde el inicio de la pandemia. El Hospital Víctor Ríos Ruiz se encuentra totalmente colapsado y no quedan camas, por lo que se inició a través de vuelos de la Fach el traslado de pacientes a otras regiones del país, con el objetivo de evitar que quienes lleguen graves, mueran esperando por atención medica.
Mientras tanto, las calles se encuentran atestadas de gente que ante la baja presencia fiscalizadora, donde Carabineros y un par de funcionarios de la Seremi se han llevado la sobrecarga de trabajo, siendo uno de los más ausentes en la provincia de Biobío, los integrantes del Destacamento de Los Ángeles, quienes teniendo contingente para bloquear la ciudad y para intensificar los procesos, no lo han realizado.
Consultada sobre este tema, la Seremi de Gobierno, Francesca Parodi, defendió la presencia de las Fuerzas Armadas en el trabajo que se ha realizado, asegurando que «quiero destacar el rol que han hecho y que literalmente han dejado los pies en la calle fiscalizando por todas las comunas de la región».
Sin embargo, añadió que «efectivamente, podemos mejorar quizás en algunos lugares donde podríamos haber llegado antes y eso es algo que se va planificando en base a las medidas que va dictando la autoridad sanitaria».
«Sabemos y lo hemos visto, que cuando las cuarentenas se alargan la ciudadanía se relaja y empieza a haber más incumplimientos y eso también se va fiscalizando con fuerza, no solo por parte de las Fuerzas Armadas y de Orden si no que por el personal fiscalizador que tiene la seremi de salud que también está haciendo un esfuerzo desde el día uno», aseguró
Sobre los contagios que experimenta la ciudad y que tienen a la fecha más de 477 personas activas, siendo la situación más grave que ha vivido la capital de la provincia de Biobío, sostuvo que «las situaciones que nos ponen más en peligro son particularmente las reuniones sociales, familiares que muchas veces son difíciles de fiscalizar. El mismo seremi de Salud lo decía, nosotros no podemos entrar dentro de una casa para ver si las personas se juntan o están usando mascarilla, se lavan las manos, se abrazan o se tocan».
La autoridad indicó frente a esto que «efectivamente, somos nosotros los encargados de fiscalizar, pero también la ciudadanía es la que tiene la responsabilidad, porque si solamente entendemos que hay una ciudadanía que no acata, que no cumple las medidas sanitarias, que le hace trampa al sistema, porque es ‘choro’ y súper entretenido poder salir y que no me pillen y contarle a mis amigos, estamos hablando que va a ser una batalla absolutamente estéril y eso hay que decirlo con mucha claridad».
Finalmente, dijo que «la capacidad de fiscalización que tenemos no abarca todas cuadras, todos los rincones, es aleatorio se va cambiando dependiendo de dónde vamos poniendo el foco. Cuando hay una fiesta, hay una forma de poder llegar a esa fiesta porque hay ruido molesto, los vecinos denuncian, porque tenemos drones, pero efectivamente lo que hace cada uno dentro de su casa, para nosotros es difícil de fiscalizar».