La jornada del martes marcó un hito en la escena nacional con la revelación de una grave denuncia por presunto abuso sexual contra el reconocido actor chileno, Cristián Campos, por parte de su hijastra, Raffaella di Girólamo.
La valiente acción de la psicóloga destapó una dolorosa verdad que había permanecido oculta durante años. En un comunicado difundido a través de la Fundación Para La Confianza, la familia de Raffaella di Girolamo respaldó su denuncia y expresó su apoyo incondicional. «Hace un tiempo, gracias a la valentía y entereza de Raffaella di Girolamo, nos enteramos de su abuso sexual reiterado cometido por parte de Cristián Campos Sallato. Este abuso comenzó a los 13 años cuando ella era menor de edad», afirmaron.
La noticia no solo sacudió al ámbito familiar, sino que también tuvo un impacto mediático que reverberó en la vida personal y profesional del actor. Inclusive Canal 13, tomó la decisión de sacar la serie del Padre Hurtado de su cartelera para el Fin de Semana Santo.
En respuesta a la situación, Campos aseguró estar «tranquilo» y en proceso de revisión del tema con sus abogados.
María José Prieto no lo estaría pasando bien
Sin embargo, el efecto colateral de esta revelación alcanzó también a su pareja, la reconocida actriz María José Prieto. Con más de 24 años de relación y una diferencia de edad de 20 años, la pareja se encontró repentinamente bajo el escrutinio público.
La situación llegó a tal punto que Prieto, también conocida por su faceta como instructora de yoga, se vio obligada a tomar una drástica medida: limitar los comentarios en sus publicaciones de Instagram. Esta decisión fue emulada por Campos, quien también optó por restringir los mensajes en sus redes sociales.
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