La Supercopa de Chile ya tiene dueño. Magallanes engorda su vitrina de títulos después de empatar 1-1 frente a Colo Colo en un duelo ajustadísimo y vencer en la tanda de penaltis en el Estadio Sausalito de Viña del Mar. Los de Nicolás Núñez, vigentes campeones de Copa, alcanzaron así la primera celebración del año, demostrando ser un equipo perfectamente capacitado para entusiasmar a su afición en el retorno a la máxima categoría.

El encuentro vino precedido de la expectación que siempre generan los grandes clásicos, sobre todo en un caso como este, en el que ambas instituciones están fuertemente ligadas desde sus orígenes. Los carabeleros llegaron a la cita con el mismo plantel que les proporcionó el ascenso, sin incorporaciones de refuerzo y con el peligro que ello implica cuando toca adaptarse a escenarios más exigentes. Además, el rodaje de la pretemporada no ha sido el más oportuno; el equipo ha disputado un solo partido y lo perdió por 3-1 frente al Cienciano de Perú.

Por su parte, Colo Colo aterrizó en el césped siendo todavía un conjunto que trata de reconstruirse a base de fichajes, y es que es momento de maquillar el vacío que han dejado jugadores tan emblemáticos como Juan Martín Lucero, Gabriel Costa y Gabriel Suazo. El equipo tampoco ha destacado en sus amistosos estivales; una sola victoria en media docena de choques lo atestigua. De hecho, sólo algunas apuestas deportivas Chile le daban como favorito en la fecha supercopera.

En estas condiciones se presentaron los protagonistas a la Supercopa, igualados sobre el papel pero con notables diferencias en el juego, sobre todo en los compases iniciales, donde los Albos tomaron la iniciativa, se hicieron con la posesión y buscaron el gol con mayor descaro. Los de Gustavo Quinteros no necesitaron elaborar un juego demasiado vistoso para encerrar en su campo a La Academia, bastante desorganizada en la zona central y con una parcela defensiva repleta de dudas. Sólo las internadas de Manuel Vicuña por el carril izquierdo sirvieron para poner un poco de resistencia ante el dominio de Colo Colo.

Las circulaciones prometedoras fueron durante los primeros quince minutos obra del Cacique, que hasta ese momento estaba necesitando muy poco para desarmar las líneas de su oponente. Tres ocasiones claras tuvieron Gil, Bolados y Rojas para abrir el electrónico ante la contemplación crónica de Magallanes. Sólo hubo que esperar hasta el 22 para que el cuadro popular hiciera el primer gol del partido. Este llegó de la mano de Marcos Bolados, que estaba funcionando como ariete y generando mucha movilidad entre los centrales. Fuentes fabricó un pase raso al corazón del área que rebotó sobre Piñero y que el delantero antofagastino remató de cabeza sobre la línea de gol para batir a Rodríguez.

Lejos de consolidar la ventaja e ir progresando en el juego, el cuadro colocolino empezó a desinflarse y a dar opciones a su adversario, que estaba encontrando en Vicuña la figura percutora que necesitaba para buscar el empate. El ocho albiceleste se mostró muy activo en ataque, desbordando continuamente a su pareja de baile, el lateral derecho Bruno Gutiérrez, y creando cierta inestabilidad en la zaga de los albos. Cuatro minutos tardó el extremo carabelero en fabricar el centro de la igualada. Tras dejar clavado a su defensor con un amague perfecto sobre el costado izquierdo, fabricó un centro medido al interior del área pequeña que acertó a cabecear Felipe Flores para firmar el 1-1 que se prolongaría hasta el minuto noventa. El ex de Colo Colo, en señal de respeto hacia su club de formación, eligió no celebrar el tanto.

La respuesta de los de Macul fue inmediata, al menos en lo que al dominio de la pelota se refiere. Magallanes asumió entonces un rol más conservador y metió en el campo al defensa Albert Acevedo, siempre con el propósito de aportar un plus de contención frente a las transiciones cada vez más incisivas del rival. Bajo estas coordenadas apareció en el minuto treinta y tres un nuevo aviso del Cacique, casi el segundo gol, otra vez por medio de Marcos Bolados. El delantero profundizó hasta el vértice del área chica y se sacó un disparo cruzado que logró desviar ligeramente con la manopla el guardameta de la Academia.

Con llegada del segundo periodo, Quinteros trató de mejorar la imagen de los suyos con la idea de lanzarse al ataque. El técnico dio entrada a Leandro Benegas para que este hiciera de nueve y sumase dinamita en labores ofensivas, y para recolocar a Bolados en su posición natural. La pizarra no terminó de surtir el efecto esperado y Colo Colo no fue capaz de gestar grandes ocasiones, a excepción de una gran jugada individual de Bolados que este no logró definir ante Rodríguez. El trascurso de los minutos fue consolidando un panorama bastante pobre en lo futbolístico, con la insuficiencia de los Albos para destruir el cerrojo rival, y con Magallanes encerrado atrás y a la espera de algún contragolpe.

Bajo esta dinámica, casi adelantó César Cortés a los suyos en el ochenta, después de una dejada de Yorman Zapata desde casi la línea de fondo. El remate del centrocampista iquiqueño, a prácticamente un metro de la portería, se topó con Maximiliano Falcón, que supo bloquear la trayectoria de la pelota lanzándose con todo a por ella. Más allá de la expulsión de Leonardo Gil por doble amarilla en el último suspiro, el choque no volvió a gozar de escenas reseñables.

El ganador de la Supercopa de Chile se decidió finalmente en la tanda de penaltis, donde los albicelestes se impusieron por 4-3 gracias sobre todo al tiro desviado de Esteban Pavez y a la parada que Gastón Rodríguez le hizo a Falcón. El lanzamiento de Tomás Aránguiz a lo Panenka certificó el título para la Academia.

Foto: ANFP Federación de Fútbol de Chile.

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