Columna: La pandemia y la desregionalización

Columna: La pandemia y la desregionalización

Hace ya tiempo que estoy tratando de poner punto suspensivo a esto de la regionalización.  

Es efectivo que le puse mucho empeño en ms años de legislador. Es también verdad que el avance tuvo efectos admirables como ha sido, por ejemplo el desarrollo efectivo de Los Angeles, pero, están ocurriendo dos cosas que obligan detener el proceso. El primero, es que se nos está encareciendo. Los costos de administración tanto del Gobierno Regional como las municipalidades, llegaron a niveles francamente abusivos.

Administrar una comuna como San Rosendo, de unos 3.800 habitantes, cuyo costo anual supera los $120.000.000, algo así como $31.600 per cápita, solo en su concejo,  necesariamente hay que detener este proceso. Y si a eso se le suma la denuncia de Harboe que pide “zona de rezago” para la comuna, es decir inyectarle aun más dinero, sin tener planes de desarrollo conocidos, la cosa se torna dramática. Hay una suma de simplezas que hundirán mas el proceso regionalizador.

El segundo punto, es el alza de los sueldos. Mientras se desarrollaba el “Estallido Social”, las municipalidades, crecían en gasto de administración. Todos los alcaldes elevaron sus remuneraciones y consecuentemente parte de los funcionarios de la administración, en igual forma. La relación de sueldo del Alcalde con los que tiene el llamado mercado, no tiene relación alguna. En otros casos, por ejemplo la Municipalidad de Las Condes, se elevó a $10.000.000 mensuales, el sueldo de la periodista que “maneja la imagen del Alcalde”. En la zona, los sueldos alcanzaron niveles extremadamente altos, provocando, una distribución del recurso comunal distorsionado, para la administración, los porcentajes se acercan al 40%, es decir, nos estamos “argentinizando” peligrosamente. Ahora, si en el caso de Los Angeles, la comuna estuviera al menos limpia, se acepta, pero tampoco es así. Los basurales han repletados caminos y sitios públicos por doquier.

Pero hay otra razón más. Santiago se saturó. Comienza a extender sus brazos suplicantes hacia el resto de las regiones. Las camas del virus están colapsando, nos piden socorro y hay que atenderlo, aunque alentará  mayor inversión en salud capitalina en los años que vienen y la concentración económica y de todo orden, volverá a ser tan prioritaria que el gasto regional  se irá al tacho. Nos quedaremos con un servicio público-municipal carísimo y sin futuro conocido. 

Entonces, detengamos nuestros pasos y volvamos a razonar nuestro futuro. Buena parte la regionalización, se ha hecho mal. La mayor prueba es el desprendimiento de la educación y la ausencia, de planes de desarrollo que podrían haber tenido financiamiento de los propios tributos originados por la misma comuna o región. Me impresiona que Los Angeles, se le califique como la segunda comuna con mayor energía eólica y la autoridad no hay sido capaz de general programas para la retención de tributos millonarios que tales parques generarán. No hay nada de eso.

En realidad, suspendamos la regionalización y analicemos seriamente, nuestras incapacidades para administrar nuestros territorios. 

Mario Ríos Santander