Volcán Copahue | Foto: Mariano Mantel.

Luego que el pasado lunes y martes, se percibiera en las zonas precordilleranas del Biobío y La Araucanía un desagradable olor a huevo podrido producto del azufre volcánico, la Onemi activó la alerta tecnica a nivel amarillo.

El origen de los fuertes olores estaban centrados en los volcanes Copahue y Villarrica.

Ante esto, y de acuerdo a los antecedentes del OVDAS, se cambió el nivel verde en que se encontraba el macizo.

De acuerdo a la Onemi, esta alerta amarilla «comprende variaciones en los niveles de parámetros derivados de la vigilancia que indican que el volcán está por encima de su umbral base y que el proceso es inestable, pudiendo evolucionar aun aumentando o disminuyendo esos niveles, por ende una erupción probable, se podría desarrollar en un periodo de semanas o meses». 

«En base a lo indicado en el último Reporte de Actividad Volcánica – RAV emitido durante la presente jornada, que comprende el periodo entre el 01 y 16 de julio, se indica que la actividad del Volcán Copahue ha presentado niveles bajos de actividad sísmica. Sin embargo, el aumento del tremor continuo observado, que presenta una correspondencia temporal con la presencia de emisiones de material particulado a la atmósfera, indican que el volcán se encuentra por encima de su nivel base, sugiriendo una inestabilidad en el sistema volcánico, asociado con una fuente de calor subyacente que desestabiliza el sistema hidrotermal, e induciendo un posible abatimiento del lago cratérico», expresaron. 

En este contexto, existe una alta probabilidad de que el sistema volcánico pueda generar nuevos episodios de emisiones de gases y material particulado, que puedan afectar zonas en torno al cráter activo. 

Con lo anterior, el Sistema de Protección Civil recomienda aplicar preventivamente restricciones al acceso en torno al cráter activo con un radio de 1.000 metros.

Con la declaración de la Alerta Amarilla, se alistarán escalonadamente los recursos necesarios para intervenir de acuerdo a la evolución del evento, con el objeto de evitar que éste crezca en extensión y severidad, minimizando los efectos negativos en las personas, sus bienes y el medio ambiente.