El día de ayer, amigos y familiares del empresario Juan Carlos Latsague, lamentaron su partida, luego que la avioneta que viajaba – un Cessna 150F que según se ha indicado estaba en perfectas condiciones – se estrellara a 6 kilómetros de la comuna de Cabrero.

La nave despegó sin contratiempos a las 18 horas desde el aeródromo María Dolores y luego de poco más de 30 minutos, se precipitó a tierra sin que nadie hasta ahora, pueda tener una idea de lo que pudo haber ocurrido.

Sin embargo, no es el primer acontece que ocurre este 2019. La tarde del 6 de agosto – hace sólo 4 meses – Ricardo Hurtado Vásquez, oriundo de Antofagasta, venía desde Concepción a Los Ángeles, cuando su avioneta capotó a poco de aterrizar en el aeródromo angelino. Además de ello, explotó y se incendió por completo.

Tras la muerte, su hijo Sebastián, aprovechó de contar que «mi padre se dedicó a esto por casi 30 años, la mitad de su vida. Era presidente del Club Aéreo de Antofagasta, de hecho conversábamos siempre de que cómo mejorar el club aéreo, de mejorar el hangar. Quería eso porque la aviación ha sido algo familiar».

La aeronave pilotada por Ricardo Hurtado, explotó y luego se incendio hasta quedar reducida a cenizas.

En ambos casos, se mantienen las dudas respecto a lo que pudo ocurrir. Los dos pilotos tenían basta trayectoria y sin embargo, en un vuelo sin mayores complejidades climáticas, perdieron la vida.

Sobre Juan Carlos Latsague Hickmann, sus restos están siendo velados en la capilla del Liceo Alemán de Los Ángeles y el funeral se realizará el domingo en el Cementerio Parque Santa María de avenida Las Industras, luego de un oficio religioso a las 15:30 horas.