Un profundo rechazo ha generado en la comunidad de la región del Biobío, las iniciativas de construir dos carreteras hídricas por parte de Reguemos Chile y Aqua Atacama.
La idea es llevar el agua hacia el norte del país, afectado por una profunda sequía y así supuestamente darle solución al problema. Las empresas dicen que sólo se retiraría el 2% del caudal del río Queuco o Biobío, pero los expertos son categóricos en señalar que esto podría llegar al 50%.
«Esto es lo más desquiciado que se haya podido plantear en materia de sustentabilidad agrícola. No existen en ningún país del mundo «soluciones parche» como la que aquí se está planteando».
La gente del norte, los pequeños agricultores, piensan que podrían ser parte de esto y por nuestra parte, viendo las imágenes que muestra la televisión en los últimos días, nos hacen pensar que deberíamos ser «solidarios». Pues bien, esta agua no es para ellos, téngalo claro.
Este mega proyecto, sólo busca aumentar la agricultura para exportar y satisfacer los mercados internacionales, acuérdese que en Chile queda prácticamente el descarte de la fruta y verdura que no está apta salir del país.
Así las cosas, se pretende aumentar más de un millón de hectáreas de regadío a costa de secar una región y eso es inaceptable.
Esto es lo más desquiciado que se haya podido plantear en materia de sustentabilidad agrícola. No existen en ningún país del mundo «soluciones parche» como la que aquí se está planteando.
El costo, superior a los US$30.000.000.000 (treinta mil millones de dólares), además, se pretende sacar de recursos del Estado, siendo que no es la población la beneficiada.
Este proyecto requiere de un rotundo no. La provincia de Biobío transversalmente a nivel político y social se encuentra en contra. No hay un solo actor que diga que es buena idea.
En la región del Biobío, 23 de las 33 comunas, es decir el 70% del territorio, tiene sectores que deben recibir agua en camiones aljibe debido a que no existe agua potable.
El agua no nos sobra y no podemos regalarla. Basta ya de ideas absurdas que no contribuyen en nada a mejorar la vida de las personas, sólo a satisfacer intereses de privados.
La carretera hídrica es una iniciativa injusta, inhumana y totalmente fuera del contexto mundial existente.
Cabe indicar que hoy los proyectos se encuentran ingresados en la oficina de concesiones del Ministerio de Obras Públicas, para ver si puede ser considerado de «interés público» ¿Es broma? Esperemos que el Estado – responsable de velar por el bien común de todo el país – tenga claro su rol, de lo contrario los responsables pasarán a los libros de historia por este descalabro medioambiental.