
La investigación por parte del Vaticano sobre el presunto milagro ocurrido en la ciudad de Los Ángeles, ha causado gran expectación en la opinión pública de la provincia de Biobío. Hay quienes miran con escepticismo el proceso, pero también otros que al conocer la historia, no ven otra salida que lo ocurrido en el Hospital de Los Ángeles aquella jornada de diciembre de 2013, no tiene una explicación que la ciencia pueda dar.
El Contraste ha investigado esta historia a fondo y llegó hasta los protagonistas de este presunto hecho sobrenatural. Se trata del hoy sacerdote de la Parroquia Sagrada Familia de avenida Marconi, Álvaro Martínez y su abuela Audelia Parra de Quilleco.
Sacar a un sacerdote de sus actividades diarias no es nada de fácil. La entrevista debió postergarse en varias ocasiones, pero finalmente nos recibió y contó los detalles de la experiencia que le tocó vivir y para la cual, no le cabe duda alguna que fue un milagro.
“Todo partió en diciembre del año 2013, cuando mi abuelita ingresó al hospital Víctor Ríos Ruiz de acá de la ciudad de Los Ángeles. Era una operación programada donde se operaría de vesícula. Tenía ya el horario listo así que ella se internó en el día anterior, un día domingo y el 16 fue la operación por la tarde. Es una intervención que es muy rápida en una hora ya está lista y al otro día de hecho iba a retornar a la casa junto a nosotros”, contó.
Añadió que “yo estaba en el seminario en aquel entonces y mi abuela ingresó a pabellón y, con el pasar de las horas mi familia que estaba en Los Ángeles – porque yo estaba en el seminario – se dan cuenta que la operación empezó a tardar mucho y no nos daban ningún aviso. Yo me comunicaba constantemente con mi familia”.
“Entre los llamados, me informan en un minuto que la operación había sido defectuosa y había tenido un accidente en la misma intervención con una de estas laparoscopias que se insertan en el proceso. Ahí pasó a formar una lesión en la arteria aorta y eso hizo obviamente que se comenzará una cirugía abierta y de extrema gravedad”, relató el sacerdote.
El padre Álvaro que en ese entonces era seminarista, continuó: “En ese momento yo comienzo a hacer oración a la madre Vicenta María Poloni que es fundadora de del instituto de las hermanas de la Misericordia Verona, que fueron unas religiosa que estuvieron en mi parroquia de origen cuando yo era pequeño y yo de manera constante, comencé a hacer la oración de intercesión a la beata y le pedí también a mi familia que hiciéramos esta oración para que se produjera el milagro”.
Mientras el tiempo pasaba, la mujer había desarrollado una serie de condiciones médicas mortales de manera individual y que juntas eran prácticamente imposibles de salvar: shock hemorrágico, síndrome de stress respiratorio, coagulación intravascular diseminada, insuficiencia multiorgánica, hemoperitoneo, absceso abdominal de enterococo, pulmonia de Acenobacter y traqueobronquitis por pseudomonas.
Fue así como tras encomendarse a Vicenta María Poloni, el equipo médico a cargo del facultativo que llegó de Talcahuano, Luis Urrea, se logró realizar una exitosa intervención y todos los síntomas con los días comenzaron a quedar atrás y tal como ha expresado el equipo médico, “hubo alguna intervención sobrenatural, porque no había forma que haya sobrevivido”.

Audelia Parra es quien estaba en esa camilla en la sala de operaciones, pero no recuerda nada de lo ocurrido. “Estuve más de un mes y cuando desperté fue mi hijo a sobarme el pelo y me dijo mamita, está resucitando y mi otro nieto Marcelo me dice: abuelita sabe lo que le pasó. No, no se dije yo, pero abuelita si usted lleva más de un mes aquí”.
Prosiguió: “Me dijo, usted pasó una cosa grande, el doctor que la operó le hizo una herida y usted quedó ahí. Estábamos rogando a Dios, haciendo oraciones por usted”.
Ya pasado un tiempo de esta experiencia, Adelia siente una gran responsabilidad con lo ocurrido y considera que esta nueva oportunidad trae consigo intentar ser una persona de buen comportamiento y una actitud digna de lo vivido.
“Yo estoy muy agradecida de la hermana Maria Poloni, porque todas las rogativas que le hicieron, ella las escuchó, entonces eso fue un milagro para mi, porque lo mío fue muy terrible y nadie se escapa de morir con eso, por ellos yo estoy aquí.
Finalmente, enfatizó que “esto es un puro milagro de diosito y que se haya hecho en nombre mío es una bendición. Que por eso la madre se pueda canonizar es un verdadero don. No tengo dudas, yo estoy segura que fue intervención divina”.
Ahora, el proceso se encuentran en el Vaticano y el Papa Francisco tiene la última palabra frente a este caso.