El 24 de junio de 1981, es una fecha que algunos angelinos recuerdan, sin embargo, hay muchos que sólo han escuchado la historia del descarrilamiento de la locomotora en calle Ercilla.

La madrugada de ese día, exactamente a las 07:50 horas, un fuerte ruido despertó de golpe a los vecinos aledaños a la antigua estación de ferrocarriles de Los Ángeles.

Ahí, un tren con nueve carros y casi 360 toneladas de remolacha, pasó literalmente de largo y no alcanzó a frenar. La neblina que dio una visibilidad casi nula, fueron la principal causa del accidente.

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Tras lo ocurrido, los curiosos comenzaron a llegar a las inmediaciones, para saber qué había ocurrido. La sorpresa fue grande al ver la locomotora en posición de casi 90°, y en su paso, paredes destruidas y algunas remolachas tiradas en el suelo. A pesar de la magnitud visual del «evento», solo resultaron con lesiones menores los tres ocupantes del tren.

El tren venía desde la estación Metrenco en la Región de La Araucanía y debía llegar a Los Ángeles para entregar la materia prima del azucar.

Así lo recuerdan algunas personas, quienes impresionados con el accidente, nunca pudieron olvidar la icónica imagen de la locomotora, en la posición que quedó.

Descarrilamiento de la locomotora en calle Ercilla: «Fue impactante»

Adriana Sáez, vive actualmente en Santiago, sin embargo, recuerda claramente lo sucedido. «Se escuchó un ruido muy fuerte. Salimos a mirar qué había pasado, pero desde la casa no se veía nada, pero ahí los vecinos habían dicho, que se había salido el tren».

«Fuimos a mirar y ahí estaba casi la mitad de la locomotora en la calle. Justo al lado, estaba la casa del jefe de estación, y el impacto fue la distancia que recorrió fuera de las vías», relató.

Otra testigo fue Rulali Cerda, de 78 años y quien vive hace más de 50 en la avenida 21 de Mayo. Contó a El Contraste que el accidente «fue muy temprano en la mañana, para nosotros fue impactante de como paso de largo y estar en la avenida».

«Estábamos asustados, porque teníamos gente conocida en el frente y que le podía haber pasado algo, ya que habían dicho que el tren paso de largo y justo ahí estaba una población de ferrocarriles», agregó.

Por último, Nora Muñoz, indicó que «fue el cambio de línea y la neblina y zas, el tren pasó de largo y quedó casi en la mitad de la calle».

«Yo me acuerdo que las murallas quedaron todas destruidas y las remolachas que traía a la empresa, y quedó toda regada, no me traje ninguna de recuerdo», cerró, entre risas, con su amiga de años.

Si bien, nunca se pudo saber realmente, como sucedió este accidente, si el principal culpable de esa mañana, fue la densa neblina que cubría la ciudad de Los Ángeles, y que quedará en el recuerdo de quienes escucharon y vieron esa locomotora levantada, casi 90°.

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